Alfred Kaltschmitt

Alfred Kaltschmitt

En el tapete de nuestra realidad nacional en foros y encuentros se describe nuestra realidad en todos los ámbitos que impactan el futuro del país, tratando de demostrarnos una ruta en picada negativa, como si fuese un cometa a punto de desaparecer en la atmósfera dura, hostil de la resistencia al cambio.

Prevalecen los foros para hablar de nuestros males. Se amplían, auscultan y analizan en visión de súper macro y una narrativa portentosa. A los bichos se les desviste y examina en un 360 completo. El recital impacta. Las estadísticas duelen como clavos de calvario en viacrucis de mea culpa. Entramos pesimistas, salimos ídem. Y el próximo probablemente será igual, desnudando nuestras debilidades, en las que predominan la corrupción y la impunidad, como si este fuera un cáncer ajeno a las externalidades de un todo mucho más complejo del cuerpo que habitamos.

Por ningún lado se menciona el remedio para curar el mal. Solo la amputación selectiva de los tumores, tirándolos a la basura de la prisión preventiva de los campos de concentración para que se pudran y se vuelvan abono de escarmiento en el Gulag de la narrativa monotemática lineal de este episodio de Star Wars.

Y quizá habemos algunos por aquí y por allá, con sendas banderas blancas oteando desde el palco carteles de: “La plaza manda”; “Entrémosle pues”; “No más protesta sin propuesta”; “Persigamos causas, no efectos”; “Eliminemos la corrupción eliminando incentivos perversos”; “Ley de Servicio Civil=400 mil hueseros menos”; “Votemos por caras, no por listado”; “Mingob: Urgen brazaletes ”; “Mala Justicia es una Injusticia”; “Fortalezcamos el sistema de Justicia”; “Para atraer inversión, reglas claras sin dilación”; “Facilitación, no complicación”; “Eliminemos la desnutrición con + QQ y + acción”; “Sin Propiedad Privada, no hay nada”; “¿Odebrecht o Infraestructura Público Privada?”; “Contrabando, ¿cuándo”? …

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Admitámoslo, el discurso de la oposición al combate de la impunidad está agotado. Ya no da más para continuar con cantaletas @@guiri-guiri. Continuarlo es profundizar la polarización haciendo esta chamusca aún más vulgar de lo que está. Sin dejar de perseguir hay que sentarse a discutir. ¿Cuál es la hoja de ruta? ¿Cuál es la visión de largo plazo? Las elites, excepto el crimen organizado, están a bordo. Quieren reglas claras, operativos transparentes, debido proceso, gobernabilidad y estabilidad.

Hay que trabajar con el presidente que tenemos. Si se le ayuda a terminar su mandato nos irá mejor que antagonizándolo. Los peligros de un cambio por la vía de un juicio político, para que “suba aquel y luego renuncie y suba aquel…” esa “sí” es una caja de Pandora de la cual pueden surgir mil demonios incontrolables. El adagio bíblico de la “cizaña y el trigo”, o el bebé con todo y el agua, aplica a esta situación. Para algunos toda esta bulla monotemática lleva ese rumbo. Ojalá se equivoquen. Los riesgos son altos.

Las próximas elecciones serán atípicas (nuevas reglas); a pie (con pocos recursos financieros); en zoom y micromonitoreadas, para evitar los males de siempre de apostarle a “los caballos propios” para después sacarles prenda clientelar. El panorama es incierto. Se presagia un horizonte de dificultad para el Tribunal Supremo Electoral. Requerirá ampliar su capacidad operativa y recursos frescos. Un TSE débil genera dudas y le restaría certeza al proceso electoral.

Dentro de esta lógica, la paranoia de los delitos electorales trasladará el poder de convocatoria —de la costosa maquinaria pagada ilícita de antaño— a los liderazgos comunitarios y municipales, quienes al final del día son los que tienen el poder de la interrelación comunal. Ahí se jugarán las elecciones.

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En concreción: pasar de la retórica a la acción.

alfredkalt@gmail.com